El Ebro crece, pero no da agua

Ante una situación de sequía en el sur de la Comunidad Valenciana y a tenor de las imágenes y noticias de la crecida del Ebro por la ola de frío, nieve y lluvias, cabe pensar si el Plan Hidrológico Nacional aprobado por el último Gobierno Aznar y suspendido por el posterior dirigido por Zapatero, hubiera sido una aliviadero a las inundaciones que se están sufriendo en la cuenta del mayor río de España.

A fecha de hoy, el caudal se está normalizando en el curso más alto del río, aunque ha causado diferentes desperfectos en poblaciones y ciudades como Castejón, en Navarra, o Logroño. En cambio, en Zaragoza seguirá por unos días el caudal bastante crecido.

En la capital aragonesa han sido diferentes los barrios que han tenido que ser evacuados debido a las inundaciones que ha provocado la salida del Ebro en la ciudad. Es el caso del barrio de Monzalbarba, en el que ha sido desalojada una residencia de ancianos por peligro de inundación.

De momento el río se mantiene estable en 4,64 metros de altura y un volumen de 1.691 hectómetros cúbicos, aunque la Confederación Hidrográfica del Ebro admite que puede subir algo más en los próximos días. Las causas de estas crecidas son el deshielo y las fuertes lluvias que se están produciendo por el frente que está atravesando la península y que nos dejará días de auténtico frío en todo el país.

AGUAS PERDIDAS

Pero sin duda, las miradas se posan en la desembocadura, sobre todo las de los agricultores de la vega baja, donde más se acusa la falta de agua.

Volviendo al PHN, toda el agua de estas crecidas irán a parar al mar, perdiendo así miles de hectómetros cúbicos que vendrían muy bien para paliar los efectos de la sequía. Además, con la Ley de Aguas planteada por el Gobierno de Aragón, este excedente tan necesario no podría ser reclamado por la Comunidad Valenciana, que vería como de nuevo se tira al mar un elemento tan necesario para la economía de nuestra tierra.