Los patrimonios olvidados

Los ciudadanos del territorio valenciano tenemos fama de ser olvidadizos con nuestro pasado y nuestra cultura. Una cultura que, en muchas ocasiones, deja sus huellas en nuestro entorno más próximo, pero a las que, por sernos cotidianas, no prestamos atención.

Un ejemplo podría ser el de la Séquia Real del Xúquer. Esta infraestructura empezó a construirse en época de Jaume I y este año cumple su 750 aniversario. A través de sus años de historia, ha permitido la expansión del cultivo en las comarcas de la Ribera y l’Horta Sur, desde Antella hasta Albal. Y no sólo eso, sino que fue el catalizador de la expansión sedera valenciana y de parte de la agricultura de exportación de cítricos que impulsaron la marca Valencia a los puestos más destacados del comercio europeo. No obstante, en esta sociedad que empezó a desarraigarse de la tierra, hoy es un recuerdo de viejos o de aquellos que se dedican al, cada vez menos rentable, mundo de la agricultura.

Pero no obstante sigue ahí. Podemos visitar el magnífico monumento que son las compuertas de Antella. Ese partidor primigenio en forma de castillo que desvía las aguas del Xúquer hacia los veinte municipios que conforman la cuenca de la acequia. O los molinos, como los de Galí de Almussafes o el del Romaní en Sollana. Pero no sólo encontramos vestigios materiales, cabe señalar las tradiciones y trabajos asociados a este canal, como los regadores y labradores que le dan sentido, o las Juntas Locales que organizan su funcionamiento.

Y como no, su presente y futuro. Un presente y un futuro ligado a la optimización del uso del agua. En este sentido, el proyecto de modernización que están llevando a cabo, supone un avance sustancial en la mejora de los regadíos.

Si el Tribunal de les Aigües ya es un referente mental de la basta cultura desarrollada alrededor de la problemática del agua y su reparto por los valencianos del pasado, la Séquia Real del Xúquer ha de empezar a abrirse camino en esta concepción mental del ser valenciano. Y no solamente por su pasado, sino por lo que aporta a nuestro presente y lo que puede suponer en nuestro futuro.

Agustí Zacarés