No podemos dar la espalda a niños que huyen de la violencia

Refugiados

No podemos dar la espalda a niños que huyen de la violencia. Ya son 350.000 las personas que este año han llegado a las costas europeas del Mediterráneo. Un 30% de ellas son niños y mujeres. Son cifras que estos días nos abruman desde los medios de comunicación y las redes sociales. Las imágenes de cadáveres de niños en las costas, padres desesperados cruzando fronteras con sus hijos…nos golpean con su dureza y nos conmueven.

Detrás de los números y de las imágenes hay historias de niños que sufren una situación que no han elegido. Huyen con sus familias de países afectados por conflictos armados, especialmente de Siria. Y buscan refugio en Europa realizando travesías en las que soportan un calor abrasador, lluvias y noches frías.

Estos niños están exhaustos física y psicológicamente. Llevan mucho tiempo sin ir a la escuela. Necesitan agua, servicios de saneamiento y de higiene. Necesitan un lugar seguro. Necesitan protección.

Son los más vulnerables ante esta situación, especialmente aquellos que, durante el viaje en busca de un futuro mejor han quedado separados de sus familias o cuidadores. Estos niños no acompañados necesitan una protección especial hasta que pueden ser reunidos con sus familias.

Durante los seis primeros meses de 2015 más de 106.000 niños han pedido asilo en Europa: la cuarta parte de todos los solicitantes de asilo. Otro número que refleja la magnitud de esta crisis.

Pero, más allá de las cifras que nos abruman y de las imágenes que nos conmueven, desde UNICEF instamos a pasar a la acción para proteger a estos niños. UNICEF pide que se adopten estas cuatro medidas:

1. Proteger a los niños y niñas proporcionándoles servicios esenciales (atención médica, alimentos, apoyo emocional, educación) y un refugio adecuado.

2. Desplegar un número adecuado de expertos en bienestar infantil capacitados para apoyar a los niños y sus familias.

3. Continuar las operaciones de búsqueda y rescate y poner en marcha medidas que prevengan el abuso y explotación de los niños migrantes y refugiados.

4. Poner el interés superior del niño en primer lugar siempre que se tomen decisiones respecto a estos niños, incluidos los casos de asilo.

No podemos olvidar que el origen de esta situación está en los conflictos armados, en la pobreza, en el miedo a ser perseguidos. Por eso, solo el final de estos conflictos podrá terminar con esta crisis.

 

Redacción: Bienvenida Guerrero

Presidenta de UNICEF Comité Comunidad Valenciana.