Tinder o las relaciones sexuales del siglo XXI

Avanza a velocidad de vértigo y cada vez son más sus usuarios a diario. En un mundo en el que sus ciudadanos viven a un ritmo frenético, también las relaciones de pareja han acabado adaptándose a los nuevos tiempos. Se buscan citas esporádicas, sin compromiso y en las que apenas existan preliminares: no hay tiempo para el cortejo. Así nació Tinder, y así se ha expandido en apenas 17 meses de vida.

En septiembre de 2012 un grupo de programadores idearon una ‘app’ simple, sencilla y muy fácil de usar para propiciar encuentros casuales entre personas pertenecientes a un mismo área geográfica. Debutó en una fiesta en la Universidad de Carolina del Sur, y el boca-oreja hizo el resto.

Se trata de una aplicación extremadamente eficiente. Utiliza el perfil de Facebook del usuario para encontrar potenciales parejas en un área geográfica cercana basándose en algoritmos referentes a los gustos, costumbres, ‘hobbies’ y preferencias del individuo. A partir de ahí, el programa muestra potenciales perfiles de chicos o chicas -fotos, edad y nombre- que el usuario puede aprobar -si está interesado físicamente- o descartar.

Cuando dos usuarios muestran interés de forma recíproca, la app pone a ambos en contacto. A partir de ahí, es misión de los ‘tortolitos’ comprobar si la compatilidad física a nivel virtual se traduce también en compatibilidad física en el mundo real.

Tinder

“¿ESA ES LA APP PARA FOLLAR?”

Como en todos los ámbitos de nuestra vida, el porcentaje de éxito aumenta en función de que una cara bonita posea también cierto atractivo en el resto de facetas. Sus creadores no aseguran ni garantizan las relaciones sexuales: sólo se encargan de facilitar la compatibilidad entre dos personas que se encuentren mutuamente atractivas.

Por si acaso, numerosas páginas webs y de contactos insisten en algunas reglas básicas para aumentar las probabilidades de triunfar en una cita mediante el uso de esta app. Completar las seis imágenes que componen tu perfil, no emplear fotos grupales ni en pareja, evitar la utilización de gafas oscuras en las instantáneas o ceñirte a imágenes actuales -nada de fotos de tu infancia- son sólo algunos de los consejos para incrementar las posibilidades de tener sexo con la otra persona.

El número de descargas de la aplicación está subiendo como la espuma en mercados como el español, en el que su uso se ha popularizado en los últimos meses. El máximo apogeo ha tenido lugar recientemente en los Juegos de Invierno de Sochi, donde numerosos atletas aprovechaban las horas muertas en la Villa Olímpica rusa para darle un uso extensivo a Tinder para encontrar ‘diversión’ de forma rápida y a pocos metros de sus habitaciones en el recinto. Con 10.000 preservativos a repartir entre 3.000 atletas, es de suponer que no tuvieron tiempo para aburrirse.