Visitar Valencia en tres días… ¡es posible!

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El tiempo, o mejor dicho, la falta del mismo, es la excusa perfecta para dejar de visitar una ciudad. El ajetreo de la vida cotidiana impide sacar horas para realizar un viaje, pero tres días son suficientes para recorrer Valencia. Este fin de semana largo –viernes, sábado y domingo- lo permite. Además, en plena primavera y con buen tiempo. Así te lo mostramos en “Valencia News”.

La ciudad de Valencia tiene historia, arte, sol, gastronomía y una completa oferta cultural y de ocio para mantener a cualquiera entretenido durante mucho tiempo. Pero como el tiempo es oro y si sólo se dispone de un fin de semana de tres días para hacer una visita, sí se puede. Además, sin dejarse nada importante y sacar el máximo jugo al viaje. Tanto si eres valenciano como si vienes de fuera.

Los pasos a seguir están claros. Lo primero es planificar la vista, con toda la información de la ciudad y los documentos que sean más prácticos. En este sentido, lo más eficiente es descargarte la Guía Turística de Valencia en la que se aconseja de lugares dónde comer, además de planos de la ciudad y algunas rutas turísticas interesantes. Por supuesto, todo esto se puede alcanzar en la App de Turismo Valencia para Smartphones Android o Iphone, una guía en el móvil.

El primer día de la visita y para respirar el estilo de vida mediterráneo es aconsejable acercarse a las playas urbanas de Valencia de Las Arenas o La Malvarrosa y recorrer la Marina Real Juan Carlos I. Para la comida, degustar una auténtica paella frente al mar, es obligatorio. En cualquiera de los restaurantes del paseo marítimo se puede encontrar agradables terrazas para paladear los arroces y gastronomía típica acompañados de la brisa marina. Antes o después, unos baños de sol y de mar.

Ese mismo día, pero ya en jornada vespertina, lo mejor es acercarse a la Ciudad de las Artes y las Ciencias. En este sentido, no hay que olvidarse de consultar los horarios de cierre y así elegir entre sus diferentes espacios. Los secretos de la Ciencia en el Museo Príncipe Felipe, los fondos marinos en el Oceanogràfic o ver alguna de las películas de l´Hemisfèric, son algunas de las ofertas más destacadas. Si el tiempo da de sí, la siguiente cita es un paseo por los Jardines del Turia, un total de 8,5 kilómetros ajardinados y un pulmón para la ciudad. A la hora de la merienda es definitiva la horchata con ‘fartons’.

Para la segunda jornada, has de reservar lo más importante, la esencia de la ciudad, esto es, el centro histórico y su rico patrimonio artístico. La recomendación es clara: el auténtico Santo Cáliz dentro de la Catedral; La Lonja de la Seda -una joya del gótico civil-; el Mercado Central, uno de los más grandes y ricos en producto fresco de Europa; el antiguo foro romano en el Museo de l’Almoina, y un largo etcétera. Para no perderse nada, incluso se puede contratar una visita guiada a pie por el centro de Valencia.

Después de una completa mañana a pie, es evidente que el cuerpo te pedirá un homenaje, así que lo más lógico es comer unas tapas en el barrio del Carmen o en la zona del ensanche, en donde siempre los fogones valencianos dan lo mejor. Y, en esa tarde, puedes aprovechar para hacer ‘shopping’ y una ruta por la ciudad con el Bus Turístic. En la visita desde el autobús puedes elegir dos itinerarios. O bien, el histórico o el marítimo, siempre con vistas panorámicas únicas.

Tras las dos jornadas en la urbe, la siguiente proposición de Valencia es ir a disfrutar de la naturaleza. Para iniciar el día, la obligada escapada a la Albufera, un auténtico paraíso ecológico a tan sólo 10 kilómetros de la ciudad. Allí, se puede dar un paseo en una de las típicas barcas de pescadores y degustar la paella valenciana en su auténtico lugar de origen. Cabe resaltar que si has llegado al viaje sin vehículo, el Bus Turístic te permite acceder.

Ya por la tarde, cualquier persona se puede sumergir en la sabana africana de Valencia, a través de Bioparc. Aquí, se puede gozar de la naturaleza y ver animales como lémures, elefantes, hienas, jirafas, hipopótamos y rinocerontes, entre otros, en su hábitat. Sin duda un gran broche para terminar el viaje.
Si al ‘visitante’ le gusta disfrutar de la noche, la ciudad de Valencia ofrece un panorama fantástico. Desde el paseo por la ciudad iluminada hasta toda una variedad de ocio nocturno en el centro o en la zona de la playa, con multitud de sitios – ‘añejos’ o ‘cosmopolitas’- en los que poder tomar una copa y bailar.