La huelga de controladores franceses deja a miles de valencianos sin posibilidad próxima de regreso

huelga de controladores en FranciaImagen de una familia en un aeropuerto

La huelga de controladores franceses deja a miles de valencianos sin posibilidad próxima de regreso. Miles de ciudadanos de la Comunitat Valenciana se encuentran atrapados en las ciudades de destino de sus vacaciones falleras, repartidos por toda Europa. Un total de 31 vuelos se han cancelado en el aeropuerto de Alicante y otros tres en el de Valencia como consecuencia de la segunda jornada de huelga de los controladores aéreos, según han informado fuentes de Aena, con datos hasta las 9.00 horas. Por ello, todos aquellos viajeros que deban pasar por espacio aéreo francés en sus vuelos de regreso tendrán que esperar hasta que las compañías aéreas les recoloquen en vuelos alternativos, una vez finalice la huelga, cuya conclusión está todavía por determinar.

Asimismo, un total de 161 vuelos con destino a ciudades europeas se han visto afectados debido a que la ruta sobrevolaba territorio francés. Por aeropuertos, se han cancelado 47 vuelos en Barcelona-El Prat, 30 en Alicante, 28 en Palma de Mallorca, 18 en Málaga-Costa del Sol, once en Madrid, ocho en Sevilla, seis en Santander, cuatro en Girona, tres en Valencia, tres en Tenerife Sur, uno en Bilbao y uno en Vitoria.

En declaraciones vía telefónica a Valencia News, un viajero valenciano, profesor de un instituto público de la Comunitat Valenciana, localizado en el aeropuerto de Londres ha comentado: “Estamos totalmente indignados. Hace dos días que debería estar en Gandía. Esperábamos ver la cremà de las fallas y parece ser, por lo poco que nos informan, que puede ser que no lleguemos a ver ni la procesión de jueves santo”. El turista ha añadido que no le parece mal que los trabajadores protesten por sus condiciones laborales, pero le resulta muy poco ético que venga de un colectivo que “no está conformado precisamente por mileuristas” y que cuando se manifiesta, debido al malestar que provoca su inactividad, “parece más una estrategia lobbista que una protesta laborista” por unas condiciones de precariedad. “No puede equipararse una huelga de controladores a una huelga de trabajadores precarios de una multinacional”, ha concluído.