La justicia no devuelve vidas y no siempre pone a cada uno en su sitio

Adrián PérezAdrián Pérez, practicando uno de sus deportes favoritos

La Audiencia Provincial de Valencia ha condenado a Carlos de Benito a 17 años de prisión y al pago de 200.000 euros por el asesinato de otro hombre, al que mató a golpes en un local de Albal. La decisión se ha tomado en aplicación del veredicto de un jurado popular, que juzgó los hechos y consideró a Carlos de Benito culpable del asesinato con el atenuante de intoxicación etílica semiplena, ya que el agresor, que tenía conocimientos de boxeo y jiu-jitsu, estuvo de fiesta y había consumido alcohol.

Los hechos ocurrieron  el  9 de  marzo  de 2014. Adrián Pérez se encontraba celebrando el cumpleaños privado que había organizado un amigo en un local en Albal. Adrián estaba acompañado de sus amigos cuando el agresor, Carlos de Benito, comenzó a molestar a varios asistentes. Carlos de Benito fue invitado, en repetidas ocasiones, a abandonar el local por su comportamiento y actitud. Adrián salió del local a ofrecer datos de lo ocurrido a un responsable de seguridad y se encontró con Carlos de Benito, que comenzó a insultarle y a provocarle.

A partir de ahí, la tragedia no hizo otra cosa que empezar. Carlos de Benito, experimentado en artes marciales, le asestó a Adrián un golpe que lo dejó inconsciente en el suelo. Desde ese momento, el criminal se aprovechó de la situación de debilidad de su víctima y empezó a machacar, agredir y golpear la cabeza de Adrián contra el suelo, en repetidas ocasiones, causándole daños irreparables. Cuando dos amigos, de Adrián, lo echaron en falta y salieron del local en su búsqueda, se encontraron con la peor de sus pesadillas, su amigo yaciendo en el suelo, sobre un charco de sangre y con la cabeza destrozada. Las lesiones fueron tan brutales que el estado era irreversible y la víctima falleció nueve días después en el hospital.

Han pasado 2 años y medio casi de los hechos, un infierno desesperante para toda la familia de Adrian que sigue incrédula sin comprender tanta violencia y haber perdido a un hijo, un hermano, un tío, un novio, un amigo,  una persona apasionada con la vida. Tras los testimonios y pruebas presentadas durante el juicio y tras la sentencia, surge una reflexión sobre lo ocurrido, porque en lugar de Adrián podría haber sido cualquier otro joven que se hubiera puesto en el camino de Carlos de Benito.

¿Por qué no existe un registro de personas con determinados tipos de antecedentes a las que se les prohíba la entrada en locales donde los jóvenes acuden a divertirse, como se hace en los estadios de fútbol?  ¿Podemos estar tranquilos los padres y madres cuando nuestros hijos e hijas salen cada fin de semana a divertirse con sus amistades? ¿Son las condenas por asesinato justas en España, cuando el asesino podrá disfrutar de libertad, con aproximadamente 40 años de edad, y la victima perdió su vida definitivamente?

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