Morgan Stanley advierte: Apple puede ser un actor principal en la automoción

Según ha indicado ayer la consultora, en una nota para sus inversores, Apple, de la que ha trascendido en prensa que tiene en proyecto el desarrollo de un coche autónomo, podría convertirse en un actor fundamental de la automoción.

El informe, redactado por la analista Katty Huberty, advierte que, pese a que no sería a corto plazo, no conviene infravalorar las ambiciones de la marca más poderosa y rica del mundo respecto a la automoción.

Morgan Stanley va más lejos y apunta que “el automóvil necesita a Apple porque, después de 100 año de status quo, esta industria requiere un agente de cambio”.

La tecnología ligada al coche autónomo puede ser el enganche de Apple al sector. Según la consultora, Apple prefiere desarrollar y diseñar sus productos dentro, y subcontratar la producción y fabricación. Morgan Stanley calcula que el 60% del valor de un coche autónomo será su software, frente al 10% que representa en los coches que hoy circulan por nuestras carreteras.

No hay ningún mercado más atractivo que el de la automoción. Morgan Stanley calcula que éste mueve globalmente 10 billones (con “b”) de dólares, con unas ganancias anuales 1,6 billones. Nada que ver con los 400.000 millones que supone anualmente la industria de los teléfonos móviles, o los 266.000 de la de los ordenadores. Si el software fuera sólo el 25% del coste de un coche, ya supondría el equivalente a toda la industria mundial de los smartphones.

Otro dato que justifica la presencia de Apple en este sector es la vinculación de la gente con el coche durante el tiempo libre. Según Morgan Stanley, los estadounidenses emplean el 25% de su tiempo libre en el coche, por lo que la marca de la manzana no quiere perder ese público cautivo.

El desembarco de Apple en nuestros automóviles podría empezar, pues, con el “infoentretenimiento”, ya que éste sería el enganche para otras cosas, como la ergonómica, el diseño interior del automóvil y, en general, todo lo relacionado con los interfaces hombre-máquina.

Finalmente, la consultora cree que los coches autónomos estarán disponibles en 2020, lo que significará que la atención de los conductores podrá estar puesta, por primera vez en la historia, en consumir o crear contenidos mientras viajan. “No es fácil predecir cómo el coche autónomo cambiará comportamientos a largo plazo, pero es posible que la gente pase más tiempo en sus vehículos si no tienen que conducirlos, situación muy atractiva para las empresas tecnológicas”, dice Morgan Stanley.