Investigan la fabricación de bandejas a partir de fibras de cáñamo y lino

El Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística (ITENE) está llevando a cabo un proyecto de investigación que pretende obtener nuevos materiales biodegradables a partir de fibras de elementos naturales como el lino y el cáñamo para la fabricación de bandejas para la industria alimentaria. Según fuentes de ITENE, la investigación “es de gran importancia” debido al interés del sector del envase y embalaje en la reducción de residuos, y la búsqueda de nuevos materiales biodegradables es la alternativa.

Asimismo explican que el empleo de materiales biodegradables para la fabricación de envases alimentarios ha estado muy limitado, por las bajas propiedades de barrera y mecánicas de estos materiales. Sin embargo, el desarrollo de nuevos biomateriales reforzados con fibras naturales, se perfila como una posible estrategia para paliar estas limitaciones y poder utilizarlos en la industria alimentaria con total seguridad para la salud.

Las mismas fuentes sostienen que desde un punto de vista medioambiental, “existe un interés renovado por el desarrollo de nuevos materiales procedentes de recursos renovables, tales como las fibras naturales”. Además, indican que la demanda y el precio de las fibras naturales siguen en aumento, por lo que se hace “necesario” el desarrollo de nuevas metodologías destinadas a la obtención de productos, con mejoras apreciables en sus propiedades, a partir de plantas tales como el yute, el sisal, el kenaf, el lino o el cáñamo.

El proyecto lleva por nombre FLHEA y cuenta con la participación de un consorcio que incluye a la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), Melodea, Rodenburg Biopolymers, Arctic Fiber, Organoclick AB y Termoformas del Levante. El proyecto FLHEA está financiado por el Séptimo Programa Marco de la Unión Europea.

EL SECTOR AGRÍCOLA DEBE SUPERAR SUS RETOS

El sector de la agricultura, con un valor añadido de alrededor de 148 billones de euros y 25 millones de empleados constituye uno de los mayores sectores en Europa. Sin embargo, ITENE mantiene que el sector agrícola debe afrontar diversos retos como la competencia con otros países con productos más baratos en el mercado o las políticas cada vez más restrictivas, manteniendo a su vez los niveles requeridos en cuanto productividad, seguridad y sostenibilidad.

Así pues, el desarrollo de una agricultura competitiva y sostenible necesita, cada vez más, de estrategias dirigidas hacia la valorización del producto a través de la introducción de nuevos productos y tecnologías.