Educar

William Vansteenberghe, Experto en Inmigración. Aquarius, el frio cortante de las olasWilliam Vansteenberghe, Experto en Inmigración, Aquarius, el frio cortante de las olas

La mera visión de este verbo educar enamora. Es una de las palabras  que entraña más contenido, más acción creadora, más diversidad de miras y de campos a abarcar, en definitiva la acción de hacer crecer, mejorar y multiplicar.

Esto en todos lados menos en España claro está, en nuestra  sufrida piel de toro atacada por la vejez y la intolerancia crónica, esta palabra llena de imaginación, se transforma en una mera herramienta para el adocenamiento, la laxitud y la triste repetición de esquemas caducos, llenándose con este hecho de una perversidad, cuando uno recuerdo que con ella se pretende trabajar en la cohesión de una sociedad, empezando con lo más valioso, los niños.

Algún especialista en contra revolución, o meramente en parar cualquier evolución, aplaudiría hasta con los pies la eficacia demostrada por este país a la hora de intentar fabricar ignorantes y fomentar la fractura social del Estado en sus tres estamentos a través de la Educación.

Este año mismo curso, alcanzamos otra cuota de anarquía y de estupidez organizativa. Ni los profesionales del ramo, muy necesitados de una buena puesta a punto, se encuentran con las explicaciones necesarias para poder transmitir a los padres las claves egipcias que van a enmarcar el curso 2016-2017.

Que el señor Wert ha sido un mal Ministro y que su revolución neoliberal  al cuadrado es un desastre lo aceptan hasta en su partido, el PP, dispuesto en estos mismos momentos  a congelar la Lomce, para conseguir el Apoyo de C’s. Es una de las medidas que aceptaron para poder intentar lo que todos hemos podido vivir hasta la saciedad, otro fracaso del Sr. Rajoy en una investidura de pantomima.

Pero al fracasar el acuerdo, lo que se  iba al congelador , es decir toda la batería de sin razones que se incluye en una revolución educativa que solo tiene marcha atrás, ya que todo lo que defiende está más que superado en otras latitudes, ha vuelto a blandirse como obligación insoslayable para no ir en contra de la Ley. Por lo tanto habrán revalidas, estos exámenes que someten a todo sistema educativo a una gran perversión, la de trabajar todo el contenido para salvar este escollo, alejándolo aún más de lo que se descubre en otros países como fundamental, la promoción de la inteligencia innata, el trabajo por objetivos estimulando la cooperación y no la confrontación, y sobre todo el fomento de la inteligencia transversal

La respuesta a este suicidio intelectual por parte de los contrarios, tampoco entusiasma, su respuesta es tibia, de mera confrontación, pero no de propuesta ni de debate. En pocas palabras carecemos una vez más de Plan B, ni siquiera tienen la capacidad de incumplir la Ley más que utilizando de rehén a los alumnos y a sus familias.

Cuando llegué a este Santo País, entonces era santo y reserva católica de occidente, por si alguien lo había olvidado, me llamó en cuerpo propio, ya que tuve que ir a uno, la existencia de Colegios privados, y una fractura increíble entre las personas que iban a los Colegios privados y los de la Educación pública. Yo venía del Norte y educado en Escuela Pública de mi barrio, que desde entonces ha sido declarada monumento histórico, y se le ha reconocido las bonanzas educativas, a ella y a todas las de mi parte de Bruselas, ya que todas son iguales de buenas. Esto jamás he podido decirlo en mi país de vida, y es con mucho dolor que afirmo esto. Todos los implicados en la educación, hasta los padres, buscamos lo especial, lo que destaca sobre los demás, ya que nadie ha conseguido que todos los Colegios, Universidades, y otros centros tuvieran como objetivo la excelencia, y sin caer en la uniformización si crear herramientas que recogieran, administrasen y promovieran las buenas prácticas alcanzadas en los diversos centros, además de dibujar un mapa sincero y público de la problématique,  es decir saber lo que no funciona en aras de solucionarlo.

No somos Finlandia, donde ahí se asombran de la existencia de Colegios privados, preguntando como hacemos para potenciar la convivencia de todos los tipos de alumnos, y sobre todo como pretendemos que no se produzca la fractura social, desde edades tempranas, sin juntar a todas las clases sociales, y alejarnos así de la cohesión social, y de la posibilidad de que la sociedad no sea exclusivamente grupal, y así imposibilitar la paz social, madre de toda cohesión humana.

En nuestro país por el contrario oyes que se positiviza la discriminación, unos te exclaman, ¡yo lo llevo a los curas!, porque así no tiene que convivir con gente pobre, otros los ponen en una línea lingüística diferente para evitar a los extranjeros, sic.

Otros simplemente admiten que llevarlos a colegio tal o cual, facilitará en el futuro sus lazos con clases sociales de gran decisión en el país, con ello carecemos de toda potestad para exclamar que somos un país justo siquiera democrático.

Hasta los periodistas cavan en esta triste fosa a través de artículos ilustrando la diferencia, con títulos tan creativos por su fuerza integradora como: “Dime que estudias y te diré dónde vives”, como si fuera gracioso, que  en unas partes del territorio la Filosofía brille por su ausencia, o que los alumnos lo quieran o no, les sirva o no en el futuro, tengan que aprender localismos desfasados, no por inútiles, sino por manipulados.

Nunca un espacio tan necesitado de libertad creativa ha estado tan atacado por la ceguera de los políticos. En vez de plantearse abrir este coto aún en manos de las formas franquistas, a derecha y a izquierda, se prefiere responder con la misma munición: lo contrario de lo contrario, o sea lo mismo.

Estimular un cambio de forma, no para conseguir dificultar la llegada a la Universidad como hoy, ni como salida sin remedio para conseguir trabajo,- si el trabajo que había se muere, y el que está por llegar aún no está-, sino añadir elementos tan importantes como la ciudadanía, el concepto de formación continuada, la multi-especialización, con el fin de ahorrar tantos cursos a parados, que ya no son capaces de trabajar en lo que se formaron. Sobre todo facilitar conceptos como la similitud en vez de la diferencia, la colaboración en vez de la confrontación, y la sostenibilidad en vez de la avaricia.

Todo esto se añade a través de conceptos como el respeto al otro, al diferente, a las mujeres, a los niños, a la convivencia pacífica alejada del todo vale. En definitiva: Igualar, otro verbo fantástico si no se utiliza con regla y cartabón. Y alcanzar la afirmación de que  todas las escuelas del Municipio, de la Región y del País son igual de eficaces e eficientes a Norte, Sur, Oeste o Este.

Todo esto además debe ser  coherente durante un espacio de tiempo largo, y que los cambios respondan a  la necesidad de mejorar la enseñanza de los niños, y no a la implantación de consignas que deberán ponerse en marcha en la cabeza de los ciudadanos cuando un político y su partido necesite un apoyo sesgado y subjetivo.

BASTA YA.

Tenemos la peor educación posible, educamos de forma ilustrada cuando este país jamás ha llegado a serlo de forma eficaz, además de la evidente caducidad de este modelo que hacen e nuestros hijos guardianes de museo, sin ninguna capacidad para la imaginación o la decisión atrevida y ponderada. En este sistema dejamos de ser originales, inventivos, adaptativos, transversales, no sabemos ser arriesgados, por el simple motivo que nos inculcan la necesidad de  “ser alguien la vida” no “hacer algo en la vida”,

Pero ya ha llegado el momento de crear a los profesores que nos acompañan, no que nos conducen, reconociendo así el valor de nuestra  capacidad de observar sin ser avasallados y nuestro derecho a equivocarnos con el fin de comprender cuando acertamos.

Un niño Masai sin educación inventa un sistema para ahuyentar a los leones sin matarlos, solo  a base de observación y  ensayo error, lo mismo que Galileo, que Leonardo y un sinfín de creadores que por voluntad propia se adentraron en el estudio, no para ser alguien sino para hacer algo, de forma voluntaria, lo contrario de una educación reglada, de corte obligatorio en formas modos y contenidos, sin ningún lugar para la curiosidad o la libertad de expresar sus dudas o convicciones.

Toda España parece un mal puzle en temas de Educación, desde las vacaciones, hasta las fechas de empezar y terminar el curso, sin nombrar los contenidos, que responden a todo un catálogo de hacer y fabricar caduco y nocivo.

Hasta en cuanto a escribir y a leer estamos lejos del resto de Europa, ya lo sabemos hacer a los 6 años, cuando en el resto del Mundo es cuando se empieza: ¿que nos hemos perdido en este camino iniciado demasiado pronto?: el jugar, el compartir, el imaginar, ensayar herramientas de convivencia y de resolución de conflictos bajo la atenta mirada, no de un profesor sino de un mediador.

Pero no nos engañemos, la revolución Wert, tenía un objetivo: a la luz de la crisis, volver a crear gente laboral, es decir que usen las manos y que felices vuelvan al hogar a ver el futbol y a criar hijos.

La sociedad española en su totalidad somos ignorantes involuntarios, miedosos crónicos a los atrevido, diferente u osado. Eso si somos educados, algunos se saben  todas las capitales del mundo, pero no sabemos convivir con su habitantes ya que nos dan miedo, por qué no son iguales, y nosotros solo sabemos hablar entre iguales, entre gente que ha pasado por el rodillo de la uniformización en lo malo, reductor y castrador.

No sabemos estudiar, ni sabemos elegir que es importante, ni para que, nadie sabe sobrevivir una semana suelto por el campo, sin supermercado a la vista, nadie o casi nadie sabe hacer fuego, pocos saben aplicar las matemáticas al mundo tangible, nadie mira el cielo buscando las estrellas o los planetas, pocos disfrutan de la naturaleza porque no la conocemos más que por granjas escuelas, o como pista de ejercicios aplicados para perder peso.

Pero,¿ Cuál es el objetivo último de educar?, ser mejor que otro, u otros, conseguir trabajo y ser un ignorante ilustrado toda la vida, competir contra el Mundo, tener cosas y objetos que a medida que envejecemos regalamos ya que hemos descubierto que son inútiles, gracias a que la vejez es sabia.

La belleza del verbo educar está en la repercusión vital a largo alcance que pueda tener, y que se resume muy bien en conversación admirativa que alguno tenemos recordando a viejos profesores que eran increíblemente interesantes, y simplemente porque consiguieron el milagro de estimular nuestra imaginación y nuestra curiosidad, llevándonos solo de la mano, ya que conscientes que el que aprende, es el alumno.

Opinión de William Vansteenberghe, Experto en Inmigración, Cohesión Social