El PPCV se hace más españolista

Alberto Fabra no lo ha dudado ni un minuto. El PPCV será durante los próximos dos años más españolista que nunca. Lo marca la estrategia de Pedro Arriola para el PP, pero le viene de maravilla a la sección valenciana porque la mayoría del voto de la Comunidad se va a situar en esa fe. Así que en Valladolid el PPCV ofrendará más glorias a España. Emociones y economía con la ponencia “España Productiva”.

Y además el PSPV sigue sin querer arrepentirse de ese pecado original que es el nacionalismo que salió perdedor en la noche de los tiempos en su fusión con el PSOE. Desde Ximo Puig a Gaspar les puede la disputa del espacio político con Compromís y olvidan que el ochenta por ciento de los valencianos se sienten más españoles que nadie, aunque tenga la Mare de Deu, las fallas y el himne en el corazoncito.

El PPCV va a apostar por el españolismo, porque hay materia y hay demanda. Sobre todo a medida que vayan agudizándose las contradicciones en los otros partido con la llegada de la fecha para el referéndum catalán. Los nacionalismos periféricos están a la baja. Y está al alza el nacionalismo español. La sentencia del TSJC fijando el castellano como lengua vehicular en Cataluña aún le pone más argumento al españolismo.

Veleidades nacionalistas con el Estatut como las que Camps perpetró con Joan Ignaci Pla han quedado para el recuerdo (malos recuerdos) e incluso Serafín Castellano, que en algunos momentos ha hecho gala de un valencianismo blavero, ahora deja esto en la banda de la extrema derecha y levanta la bandera del españolismo en el centro por encima de cualquier otro color.
Con la aparición de tanto grupúsculo mediático a la izquierda del PP (UPyD, Vox, Ciudadans y algunos más) el cuarto y mitad de españolismo se va a poner muy caro. Ahí en el centro está la gran disputa electoral. Y si el PPCV sabe jugar bien las cartas dejará sin opción a toda esa marejada de siglas incomprensibles para el gran público. Es evidente que no me creo ninguna de las encuestas que circulan por ahí anunciando la espectacular subida de Vidal Cuadras, Rosa Díaz, Toni Cantó y demás.

En estos momentos economía y emociones son los dos extremos que deciden la política. Cierto es que mucho electorado del PP se ha dado de baja, cabreados por los ataques de Rajoy a la clase media y el espectáculo mediático de la corrupción. Pero a poco que la percepción sobre el momento económico evolucione hacia el optimismo la gente volverá a mirar a la alternativa PP. Lo otro sigue sonando raro y poco fiable. Poco útil.

Y las emociones son banderas, ideales, pasiones, ilusiones. Y el PPCV no las ha encontrado en los últimos años. E Incluso la lucha por una financiación autonómica justa choca con la realidad de una Hacienda pública sin dinero para repartir y con una tendencia asimétrica marcada por la necesidad de hacer frente a la demanda soberanista de Cataluña. Fabra no enarbola banderas.

El españolismo va a ser una, que además le reconciliará con ese PP mesetario que siempre anda moviendo la silla de cualquiera que no acepte la cultura de la Puerta de Alcalá. Fabra seguirá a Rajoy en su reivindicación de una España unida, con lo que el presidente del Gobierno también le quita banderas a Aznar, Esperanza Aguirre, Mayor Oreja y demás patriotas.

Españolismo frente a la petición de Puig de que Fabra convoque elecciones anticipadas. El del PSPV sabe que este será su mejor momento y repite el mantra a sabiendas de que no será, pero le sirve como argumentario de desgaste. Un error más del PSPV/PSOE, que sigue haciendo campaña para aparentar ante los suyos, olvidando que en democracia votan todos. Y la mayoría ahora está por el españolismo.

Jesús Montesinos