La asociación de vecinos Tres Forques

Esta semana se celebra la XXXI Semana Cultural de la Asociación de Vecinos del barrio de Tres Forques. Treinta y un años en los que unos ciudadanos se dedican en sus horas libres a – pensar en y actuar para – sus vecinos. Treinta y un años de avances y retrocesos, de luchas y alegrías.

La Asociación de Vecinos de Tres Forques tiene algo que la hace distinta a sus homónimas de otros barrios. El programa de la Semana Cultural ya dice, por sí mismo, que no es una Asociación de Vecinos al uso. Al igual que en otras Asociaciones cuando hacen este tipo de eventos, se programan charlas, coros, música, bailes, exposición de lo realizado durante el año: Fotos de los actos reivindicativos o de los cursos y talleres llevados a cabo a lo largo del año, de restauración, patchwork o corte y costura en este caso. Pero, en Tres Forques además, se incluyen actividades en los jardines de la entidad: Pintura para los niños, magia y payasos, hinchables, sevillanas, hasta una muixeranga que cerrará la Semana Cultural. Esos jardines que rodean el edificio, son la joya de la Asociación y los que la convierten en especial, ¡Tienen hasta una “mini huerta” para que los niños vean como crecen los tomates!

Hace menos de 4 años parecía que tenía los días contados. Solo contaban con un pequeño local, que no les permitía realizar ningún tipo de actividad y que casi no podían pagar con las cuotas. El desánimo aparecía entre la mermada Directiva, teóricos impulsores de la Asociación. “¿Qué hacemos aquí? ¿Para qué servimos? ¿Los vecinos ya no necesitan a la Asociación?… No obstante, la inquietud social existía en el barrio: Clubs deportivos, banda de música, amas de casa, club de ajedrez, hasta un incipiente banco del tiempo. Eso sí, todos eran independientes, no existía nada que les uniera, ningún nexo común entre ellos. En un barrio de más de 20.000 habitantes censados, no había más inversión pública que los colegios, ni biblioteca-hemeroteca ni centro de día, ni un solo espacio cerrado que pudiera dar cabida a un programa cultural, conciertos, actos…

No se cómo ni a quién, se le encendió la bombilla. Pero las cosas empezaron a cambiar en la Asociación cuando pusieron la vista en un edificio público que se acababa de quedar vacío. Muchas horas de visitas a cargos públicos. Muchas idas y venidas para conseguir un acuerdo por unanimidad de todos los partidos del Ayuntamiento pidiendo la cesión a la Asociación. Horas también las empleadas para que la oposición llevara a una Consellera a les Corts y allí se comprometiera públicamente con esa cesión del Edificio de Tres Forques 98, propiedad de la Generalitat Valenciana. En definitiva, mucho tiempo libre de unas pocas personas dedicado a conseguir para el barrio un edificio, en el que se incluye una sala multiusos de más de 80 m2, rodeado de un gran jardín que admite todo tipo de actividades. Días y días dedicados a pintar y adecuarlo convenientemente, con voluntarios y sin dinero, buscando mobiliario de segunda mano.

El edificio lleva más de un año funcionando. Poco a poco se va convirtiendo en el centro social del barrio que la directiva de la Asociación de Vecinos soñó. Se ha creado, además, una Asociación Cultural que exige, como principio, que los distintos proyectos tengan como objetivo común el mejorar la calidad de vida de los vecinos, que sean de uso público y sin ánimo de lucro La Asociación de Vecinos de Tres Forques no ha renunciado a su ya histórica reivindicación: conseguir un Centro de Salud en el barrio que evite largos desplazamientos. Pero ahora tiene, también, otros objetivos, otras aspiraciones en busca siempre del bien común.

No es la única Asociación de Vecinos que celebra ahora su semana cultural, de hecho es el mes en el que la Federación de todas ellas, presidida actualmente por Mª José Broseta, aprovecha para hacer una parada en el día a día reivindicativo y reflexionar y debatir sobre temas importantes para la ciudad, así como para premiar a aquellos vecinos y vecinas que lo han merecido. En su caso, lo llevan haciendo desde hace la friolera de treinta y cuatro años.

Trabajo y trabajo sin contraprestación, de mucha gente anónima, de hombres y mujeres que solo quieren ayudar a sus vecinos. Eso son las Asociaciones de Vecinos.