Reforma (S.Castellano/PP) y Regeneración (X.Puig/PSOE)

Serafín Castellano (secretario general del PPCV) decía el otro día en VlcNEWS que su partido apuesta por estar siempre en una constante reforma. Y Ximo Puig (secretario general del PSPV/PSOE) habla de regeneración de la vida política valenciana.

Me pregunto cuál de las dos fórmulas políticas me va a dar mejor vida. Porque discursos ya se sabe: se puede decir todo y no decir nada. Ahí está el ejemplo del presidente del Valencia CF, Amadeo Salvo, que se lanza a una cruzada frente Bankia, la Generalitat y la Fundación como si fuera el Guerrero del Antifaz del Club y luego resulta que no tiene un duro ni para pagar las nóminas. Pura traca demagógica.

Vayamos pues a la reforma y a la regeneración. Castellano dice que de las tres R (Reforma, Revolución y Ruptura) se queda con la reforma. Y que su partido apuesta por estar haciendo aportaciones siempre. Estaría en la línea de Luis Garicano en El Dilema de España cuando dice “sin ideas no hay crecimiento”. A más reformas más ideas. Lo malo es que las grandes ideas nacen al aire libre, no en las estructuras de la administración. ¿Cómo pues alentar reformas en unos aparatos anquilosados?

No aporta mayores soluciones Puig, que reclama la regeneración, una idea conservadora que protagonizó hace años en España Joaquín Costa. ¿Regenerar qué? La Reneixenca valenciana, si se puede citar cómo ejemplo, la encabezaron Teodoro Llorente y otros representantes de la burguesía conservadora. ¿Puede hacer el PSPV/PSOE una regeneración? Ni por asomo, precisamente porque es un partido incapaz de regenerarse a si mismo, como dice Joaquín Leguina en su reciente libro “Historia de un despropósito”, donde cuenta como este partido recurre a las efervescencias cuando quiere hacer política. Ejemplos: la elección congresual de Zapatero y las primarias. Pura gaseosa.

Quizá las mejores pruebas de esta efervescencia en terrenos prácticos lo tenemos en el debate sobre el Diccionario de la Academia Valenciana de la Lengua. Puro artificio. Pura gaseosa por parte del PSPV/PSOE y también otros partidos y palancas de la sociedad civil por la derecha y por la izquierda e incluso en la propia AVL, convertida en plataforma de poder.

Si hace años PSOE y PP se pusieron de acuerdo en la redacción del Estatuto de Autonomía a santo de qué vuelve ahora a plantearse el problema. Aunque siempre han preferido dejar esta puerta entornada para volver sobre ella las veces que haga falta, bien desde la AVL, Lo Rat Penat, Compromis o el propio PSPV/PSOE.

¿Puede haber así una regeneración de la vida política? De ser cierta la apuesta el PSPV/PSOE debería haber quitado el PV de sus siglas y la bandera cuatribarrada de los ayuntamientos donde gobierna, por ejemplo. Lo intentaron Joan Ignaci Pla y Jorge Alarte y no llegaron a mucho. EL PSPV/PSOE no admite regeneración en sus fronteras. ¿Podía hacerlo en el gobierno de la Comunidad Valenciana? Hoy votas una cosa (incluso la propones y defiendes cuando Joan Lerma gobernaba) y mañana te pasas al lado contrario porque te conviene. ¿Regeneración? Efervescencia.

¿Es entonces preferible la reforma permanente que defiende Serafín Castellano? Sería así si el PPCV actuara en consecuencia y estuviera practicando reformas de gran nivel en todas las áreas de gobierno, incluso las que afectan al conjunto de la sociedad. Y aunque ha habido recortes, cierre de empresas públicas y corrección del déficit, con decisiones valientes y encomiables como el cierre de RTVV, lo cierto es que no ha cambiado la estructura política de la Generalitat.

Dice un experto como David Taguas en su libro “4 bodas y un funeral” que para empezar a salir de la crisis han de acometerse cuatro reformas estructurales:

1.- Reducir el déficit público en un 5 %. Y para no tocar las esencias del Estado hay que hacerlo en la clase política.
2.- Bajar impuestos a familias y empresas.
3.- Reformar la administración y las empresas públicas.
4.- Políticas que generen competencia.

¿Cuántas reformas de estas en profundidad está haciendo o tiene previsto hacer el PPCV en la Comunidad Valenciana? Ha hecho algunas, pocas y de baja intensidad. ¿Está dispuesta a hacerlas? Ahí está el problema, porque resulta que nos encontramos con una sociedad muy conservadora, que prefiere mantener sus muchos o pocos privilegios y subsistencias antes que plantearse las reformas estructurales necesarias para enfrentarse a un mundo real.

Despejada la incógnita de la regeneración efervescente me queda la reforma permanente. Al PPCV le queda un año para convencerme. ¿Sabrán medir el tiempo reformista?

Jesús Montesinos
@jmontesinos