San Pedro de El Puig

Entre los méritos políticos de Ximo Puig está el haber logrado un estimable nivel de paz interna en las filas del PSPV, desconocidas desde que los socialistas perdieron el poder en el año 95. Alacant apart, como es tradición. Y lidiar a esos efectos con Francesc Romeu supone ración adicional de mérito. A estas cotas de éxito, modestas si quiere en otros partidos pero no en éste, no se llega sin un considerable nivel de conocimiento político, que en el caso de Puig se debe sin duda a una larga trayectoria orgánica por la que va transitando sin un nivel apreciable de socarramiento. Ése es otro de sus aciertos.

Y como consecuencia de todo ello, el líder de los socialistas valencianos juega ahora a conseguir al menos una victoria en su próximo doble objetivo. Les explico. En lo público se trataría de poder llegar a gobernar la CV sin Compromís ni Podemos (para lo segundo seguramente le baste con no hacer nada). Recuerden que este mismo fin de semana Puig, preguntado como siempre por el Tripartito, reivindicaba la posibilidad de ganar y gobernar en solitario. No se lo cree ni él, aunque una cosa es gobernar a dos, y otra a tres o cuatro. Y en ese sentido considera socio más fiable a la actual EU, la de Marga Sanz, que a otras opciones.

Mal que le pese a cantautores trasnochados, patrones de vela universitaria, y otros profesionales de la insignificancia con megáfono desenfundado por el que escampar sus incapacidades intelectuales, que, en el mejor de los casos, se quedarán la primavera que viene reivindicando méritos, esperando cargos, y lamentando haber sido tontos útiles. Volviendo a Puig, que es el importante en este artículo, su segundo objetivo es orgánico.

Le salió mal la apuesta por Chacón frente a un Pérez Rubalcaba ya retirado, aunque en las Primarias que ahora tengan que venir lo mismo revierte el cobro de aquellas pérdidas; pero lo que sí que le ha salido sin duda fenomenal es la toma de partido por Susana Díaz, escenificada semanas antes del cambio en el partido que ahora personifica Pedro Sánchez, apadrinado de la andaluza, a quien por otro lado también prefería el valenciano como solución ¿provisional? Chapeau, que dicen los franceses. “Acierta Puig”, que diría Ansón.

Ya se habla de él en Madrid como barón socialista al nivel de Iceta y sólo por debajo de Díaz. Evidentemente no todo está escrito en la aventura política del morellano, por supuesto, pero da la impresión de que la victoria del nuevo apóstol del socialismo español, Pedro, para muchos ya San Pedro, es una pequeña cima previa, un puig escalado y conquistado, desde el que saltar si lo de aquí le sale mal. Porque ahora le toca encarar el Tourmalet de la Generalitat. Y, pese a que últimamente el PP da más facilidades que El Corte Inglés, no le va a resultar tarea fácil salirse con la suya. Con ésta.