¿Y si la Generalitat no puede pagar?

¿Urnas o playa?Toni Subiela, colaborador de Valencia News

¿Y si la Generalitat no puede pagar? ¿Quiénes son los que sufrirán las consecuencias? Pues los de siempre, los proveedores. Las empresas pequeñas, medianas o grandes que, por la inoperancia política, tienen que estar, de nuevo, sosteniendo a las instituciones públicas. Y muchas no podrán aguantar y se verán obligadas a cerrar, endeudadas hasta las cejas y aumentando las cifras del paro valenciano.

Este es el resultado del nuevo tira y afloja político entre la Generalitat y el Gobierno central, entre el Ejecutivo valenciano de izquierdas y el central de derechas. Chantajes partidistas que no tienen en cuenta a los verdaderos perjudicados, que son las personas. Esas mismas personas que luego son las protagonistas de los programas electorales de los que ya nadie se fía.

No seré yo quien le dé o le quite la razón a ninguno de los implicados en la disputa, porque además creo que ambos se equivocan, pero sí que soy yo quien les pide un mínimo de sensatez y de responsabilidad para que sus diferencias no nos cuesten a los valencianos más empresas quebradas. No podemos consentir que cierren por culpa de impagos de sus propias instituciones públicas, las que sí les cobran sus impuestos.

La Administración pública deja un rastro de muerte empresarial allá por donde pasa desde hace muchos años, y no parece que tenga intención de detenerse. Sin escrúpulos, ni remordimientos sigue devorando sueños de aquellos que arriesgaron lo que tenían por un proyecto, que además, generaba puestos de trabajo que ya jamás serán recuperados.

La Administración pública valenciana, en colaboración con el Ministerio de Hacienda, hoy por hoy, es una destructora de empleo privado, justo aquel que la nutre de recursos. Pero no parece importarle. Es un suicidio anunciado.

Dejen de utilizar siempre como moneda de cambio el pago a proveedores, porque detrás de esas empresas hay personas que confiaron en que cobrarían de quien gobierna sus instituciones. Y si cerrar una empresa por impago de tus clientes es doloroso, imagínense cuando el impago es de quien te debe proteger y ayudar.

Artículo de colaboración de Toni Subiela