Carreras vuelve a la Ópera de Viena en un recital benéfico contra la leucemia

 

Hace justo 25 años, José Carreras cantaba en la Wiener Staatsoper en su primer concierto en un teatro tras recuperarse de la leucemia que sufrió.

La recepción entonces fue espectacular y los aplausos se prolongaron durante 45 minutos en un concierto que la propia ópera vienesa sigue calificando como «legendario».

Con su recital de este lunes, Carreras y Viena han recordado ese momento y aprovechado para seguir recaudando fondos para la fundación de lucha contra la leucemia que lleva su nombre.

Las entradas del recital benéfico, agotadas desde hace tiempo, han sido vendidas a un precio muy superior al habitual y la recaudación extra será destinada a ese proyecto creado por Carreras, que en su cuarto de siglo de existencia ha reunido ya 200 millones de euros.

En el escenario, Carreras estuvo acompañado por la joven orquesta de la academia de verano de la Filarmónica de Viena, la soprano Anita Hartig, la mezzosoprano Margarita Gritskova y el barítono Adam PlachetkaA la batuta, el director David Giménez, un estrecho colaborador desde hace años del tenor catalán.

El programa de la gala, preparado por el propio cantante, estaba pensado para que el público pasará una agradable mañana de música.

Temas muy populares, como la «Habanera» de la ópera Carmen que interpretó Gritskova; emotivos dúos, como «Je te veux» que Carreras cantó con Hartig; o incluso canciones en español, como «El eco de tu voz», de Albéniz; fueron respondidos por el público con efusivas muestra de aprecio.

Pero la Ópera de Viena regaló este lunes a Carreras algo más que aplausos. Durante la pausa, el tenor recibió el anillo de honor del teatro, un galardón que solo han recibido antes 13 personas, entre ellos el tenor Plácido Domingo.

«Muy pocos invitados reciben esto», recordó el director de la Ópera de Viena, Dominique Meyer, al entregar la preciada joya a Carreras, al que describió como «un amigo de la casa».

Meyer recordó la larga relación de Carreras con el escenario vienés, en el que ha actuado 140 veces desde que debutará en 1974 con el Rigoletto de Verdi.

La última vez que Carreras se subió a este escenario fue en 2004, también en una gala benéfica con la que celebró sus 30 años de fructífera relación con la Ópera de Viena. En 2008 tuvo una breve actuación aquí, fuera de programa, en la ceremonia de apertura del famoso Baile de la Ópera.

«Este anillo pertenece a todos ustedes, por todo lo que he recibido y me han dado durante tantos años», se dirigió al público Carreras, que en el pasado ha recibido otros honores de la ópera vienesa, como el título de Kammersänger.

A partir de ahí, el recital fue a más en entrega de los cantantes y en la reacción del público.

Tras finalizar el programa oficial, los interpretes tuvieron que salir cuatro veces a saludar y a interpretar nuevos temas, en medio de una lluvia de flores desde los palcos, de los que colgaban algunas banderas catalanas.

«Estoy encantado, orgulloso, feliz y agradecido», reconoció Carreras antes de lanzarse con el «brindis» de La Traviata, al que los espectadores se sumaron dando palmas, en un fin de fiesta por todo lo alto.

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