Ripollés deslumbra en Taiwan con una gran exposición

Ripollés, pintando una de sus obras en el parque Nacional de Keating (Taiwán)

 Ripollés ha pintado parte de las obras en el Parque Nacional de Kenting, donde se rodó el film La vida de Pi.

Un buen número de obras entre pintura, grabado y esculturas en resina, bronce y Murano, conforman a partir de hoy la gran exposición que Ripollés presenta en Taiwán, de la mano de la galería Yi Yuan Ho en la ciudad de Kaohsiung.

Ripollés, que desde su exposición en Pekin y otras ciudades de la china continental en 2012 es cada vez más conocido en el país, ha sido recibido en Taiwán con honores de auténtica celebridad. Para la inauguración de su exposición, de la que la televisión taiwanesa se ha hecho un gran eco, el reputado chef Jackie Chen ha cocinado para Ripollés una rara especie de pez especialmente trasportado en avión a Taiwán desde una isla cercana y el director de cine Chian Fen Hung, galardonado internacionalmente, ha querido acompañarlo durante el montaje de la muestra.

Gran parte de las obras que se exponen en Kaohsiung se han transportado desde Castellón, pero una parte considerable de nuevos lienzos los ha pintado Ripollés estas últimas semanas en un idílico pueblo dedicado al cultivo del arroz, dentro del Parque Nacional de Kenting, en la provincia de Taitung, al sur de la isla.

En este parque natural, donde se han rodado infinidad de películas como “La Vida de Pi” o “Silence”, de Martin Scorsese, Ripollés ha encontrado la calma y la inspiración necesarias para pintar. Se trata de grandes lienzos en técnica mixta que el artista ha pintado rodeado de cierto secretismo y que podrán verse por fin en la galería Yi Yuan Ho, en cuyo entrada ajardinada esculturas en gran formato en bronce y resina dan la bienvenida a un público que ha recibido al artista con enormes muestras de cariño y admiración.

El vitalismo de las imágenes pictóricas y escultóricas de Ripollés, el empleo del color en combinaciones múltiples y una iconografía llena de simbolismo han constituido siempre su mejor carta de presentación en China, donde su lenguaje artístico es bien comprendido y celebrado.

De hecho, hace años que China es uno de los países donde Ripollés tiene más presencia y prestigio. A parte de exponer en ciudades como Pekín -donde inició la gira Ripollés Universe en el World Art Museum-, Jinan, Guangzhou, Wuhan, Chengdu, Nanjing, Shanghai o Hangzhou se han editado también varios libros y catálogos del artista y su obra forma ya parte de diversas colecciones privadas y públicas.

Una de sus exposiciones, además, se incluyó en 2013 en la agenda de actos oficiales para conmemorar el 40 aniversario del inicio de las relaciones diplomáticas entre España y China, un acontecimiento que la embajada española en Pekín celebró con diferentes actos sociales y culturales.

Juan García Ripollés, de Castellón nacido en Alzira (Valencia, España), en 1932 la muerte de su madre en el parto le llevó hasta la capital de La Plana. El comienzo de su vida no fue fácil: recogió boñigas de caballo, fue chatarrero y pintor de brocha gorda, hasta que se marchó a París en 1954. Quería ser pintor. Y allí fue donde lo logró. Cuatro años después de su llegada, colgó sus cuadros en la prestigiosa galería Drouand David, la misma que había expuesto a Picasso y Chagall. Desde su regreso a España, en los años sesenta, su taller es la naturaleza. Hoy en día, a sus más de 80 años, aún es así: pinta en la huerta de su casona en la pequeña pedanía de Mas de Flors, en Castellón. Durante las últimas cinco décadas, sus lienzos y grabados se han mostrado en las mejores galerías y museos de Ámsterdam, París, Nueva York, Tokio o Beijing. Sus esculturas de gran formato han sido instaladas en los parques y en las principales calles y plazas de Madrid, Sevilla, Valencia, Lisboa, Venecia, Verona, Hertogenbosch o Beijing.

Artículo de Fina Godoy