Acció pel Patrimoni pide habilitar un Museo de la Guerra Civil

Acció pel Patrimoni Valencià ha solicitado al alcalde de Valencia, Joan Ribó, la puesta en marcha de un proyecto museístico dedicado a la Guerra Civil en el refugio de la Calle Serranos de la capital. Desde la agrupación, señalan que “son muchos los valencianos que pasan diariamente por la calle Serranos, sin que se percaten de la historia que posee el histórico Refugio de la Guerra Civil” y recuerdan que “en los tres años que duró la contienda, desde 1936 al 1939, Valencia se convirtió en la sede del Gobierno de la II República española y se construyeron mas de medio centenar de refugios esparcidos por diferentes barrios”.

Conservación

Esta institución considera que “su excelente ubicación lo convierten en el lugar idóneo para ser reconvertido en Museo Refugio, un lugar donde se pueda contemplar tanto imágenes de los bombardeos como fotografías de los ataques que sufría la ciudad y como estos subterráneos de hormigón armado servían de protección a los ciudadanos, fuera cual fuera su ideología”.

Además han querido destacar que otras ciudades como Almería o Cartagena, tienen proyectos similares devolviendo la memoria histórica a estas construcciones que, por fortuna, en Valencia se han conservado con el paso de los años.

Por todo ello el presidente de la agrupación valenciana, Luis Ramírez presentará esta propuesta al Ayuntamiento de Valencia, es especial a su alcalde Joan Ribó, para poner en marcha el proyecto museístico lo antes posible.

Ramírez quiere también recordar a otras entidades, que al igual que Acció pel Patrimoni Valencià como el Grupo para la Recuperación de la Memoria Histórica y el de Recreación Histórica Línea XYZ llevan más de diez años solicitando este proyecto museístico para la ciudad de Valencia.

Finalmente han declarado que además de dicho proyecto, sería conveniente que el resto de Refugios existentes en la ciudad se recuperasen y fueran espacios de cultura, puestos al servicio público dando mayor dinamismo a la ciudad de Valencia, concluyen.

Por Mariola Roselló