La Boatella: Transformar el entorno de la Lonja en una ZGAT atenta contra el monumento.

La Lonja (Valencia)

La Asociación de Vecinos y Comerciantes del centro histórico de Valencia La Boatella ha alertado este domingo de que articular la Zona de Gran Afluencia Turística (ZGAT) en el entorno de la Lonja representa “un grave atentado contra el monumento”.

En un comunicado firmado por el presidente de la entidad, Joan Sanchis, la asociación vecinal considera que el concejal de Comercio, Carlos Galiana, “en contra de la Unesco, que alerta del peligro destructivo del turismo, e incumpliendo la Ley de Patrimonio, quiere transformar el entorno de la Lonja en una ZGAT que destruirá el ambiente residencial y comercial, con la pérdida de los valores que motivaron la declaración como Patrimonio de la Humanidad“.

Desde la asociación recalcan que los comercios tradicionales y de proximidad del entorno de la Lonja “son unidades familiares a los que en nada beneficia la ZGAT y sí que existe el peligro de su desaparición si la zona sucia y bulliciosa se transforma más todavía en un circo hostelero y en un deambular masificado de turistas ‘low cost’ comprando baratijas“.

A su juicio, el alcalde, Joan Ribó, “menosprecia y discrimina a los vecinos y comerciantes del centro histórico” porque su “solución” es “castigar a los comerciantes del centro histórico sin que puedan ir a la playa ni dedicarse a la cultura ni pasear a los niños, al ser la única zona articulada como ZGAT”.

Por ello, exigen al Ayuntamiento el cumplimiento de las Leyes de protección del patrimonio y de las directrices de la Unesco y que “no se articule la ZGAT en el entorno monumental de la Lonja, ni en el Centro Histórico de Valencia declarado Bien de Interés Cultural (BIC)“.

La Boatella recuerda que la Unesco convocó la Convención de Paris en 1972 precisamente para prevenir del peligro de desvirtuación, pérdida de valores y destrucción de los monumentos por efecto del turismo. En sus directrices, obligan a delimitar la zona de protección entre 300 y 500 metros a su alrededor, donde los usos y actividades deben responder a los criterios de autenticidad y en función de su significado.

Además, incide en que la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano obliga a regular con detalle requisitos, uso y actividades en el entorno de protección, con la elaboración del Plan Especial que delimitará los espacios públicos sobre los que cualquier intervención pudiera afectar la percepción del propio bien.