(2-2) Valencia CF-Espanyol: Los de Pizzi no superan la ‘asamblea’ futbolística

El Valencia volvió a estrellarse en casa ante un tibio Espanyol en un partido poco brillante y en el que los goles obedecieron a acciones aisladas, y no a la calidad de fútbol visto sobre el césped. Córdoba adelantó a los ‘pericos’ nada más arrancar el partido, aunque Alcácer empató instantes después. Jonas, de cabeza, culminó la remontada. Al filo del descanso, un penalti absurdo de Mathieu permitió el empate de Sergio García. La segunda parte fue un quiero y no puedo por parte de los locales.

Es complicado quedar indiferente con este Valencia. Se trata de un equipo capaz de enervar al aficionado local en cualquier momento, u ofrecer instantes de desesperación ante el desolador panorama. La segunda mitad fue un ejemplo perfecto. Sin embargo, el choque había arrancado con mucho ritmo, y con un susto de dimensiones considerables. Una cabalgada de Córdoba, coronada con un zurdazo inapelable, puso al Espanyol por delante. Corría el minuto 2 de partido. Pitos en Mestalla, que se acallaron apenas unos instantes después.

Paco Alcácer debe tener en su azotea un lío de tres pares de narices. El chico entrena y trabaja semanalmente como el que más, y anota prácticamente cada vez que juega. Pero, aún así, no es titular para Pizzi. Su sitio en el once obecedía ante el Espanyol, entre otras cosas, a la lumbalgia de Postiga. Pero Paquito ‘enchufó’ la primera ocasión que tuvo, tras un gran pase de Banega y un amago de Jonas que rozó mínimamente el esférico y pudo haber provocado la señalización del fuera de juego. El tanto del valenciano permitió respirar a Mestalla.

Los minutos sucesivos se enmarcaron en el descontrol habitual que el valencianista de a pie está acostumbrado a ver en su estadio. Sólo el tanto de Jonas, entrando desde atrás, embistiendo el cuero con la testa con potencia, evitó que el seguidor dormitara en su silla. Fueron los mejores momentos del equipo en todo el partido, cuando Parejo -tras una caraja inicial- agarró la batuta: ya no la soltaría hasta su sustitución. A su lado, Banega parecía desorientado: su asistencia en el 1-0 fue lo único destacable de su actuación.

Con un rival dominante, al Espanyol sólo le quedaba cruzar los dedos y esperar a un accidente para regresar al partido. Y el accidente tuvo nombres y apellidos: Jeremy Mathieu. El galo, a pocos segundos de alcanzar el descanso, quiso despejar un balón y acabó despejando a un contrario. Una de las penas máximas más absurdas de la temporada. Sergio García puso el balón en la escuadra. Imparable. El inesperadísimo empate dejó a los aficionados, y a los jugadores, con cara de tontos.

El segundo acto fue el fiel reflejo de la frustración que vive el equipo y, por extensión, la entidad al completo. Es complicado centrarse en la faena cuando ocurren tantas cosas alrededor de la primera plantilla. Es inevitable descentrarse. Con orden, sacrificio y un puntito de fortuna, el Espanyol apenas pasó apuros para mantener las llegadas al área de Kiko Casilla bajo mínimos.

Tampoco contribuyeron los movimientos de Pizzi desde el banquillo. Al de Santa Fe se le detectan ya costumbres y ritos que no son demasiado positivos para el devenir de los encuentros: a saber, la tradicional sustitución de Parejo mediado el segundo acto, generalmente cuando el de Coslada es el motor del equipo y con gasolina todavía en el depósito. Previamente, Banega se había marchado entre abucheos. A diez minutos del final, el técnico introdujo a Pabón en la enésima oportunidad para que el colombiano demostrase su valía. Y, por enésima ocasión, no la aprovechó.

En la zona noble también se tragó saliva por enésima vez esta temporada. Se ha cambiado de director deportivo, de entrenador, de metodología… pero el coche no arranca. Tras la llegada de Pizzi, el equipo acumula sólo un triunfo en seis partidos, curiosamente en el debut del argentino ante el Levante. En Liga, hablar de la Champions suena a broma pesada. Y el Barcelona espera en el horizonte con sangre en los ojos ante la encarnizada lucha por el liderato. El Valencia puede arrancar febrero con un pie cerca del precipicio. El plebiscito del fútbol no entiende de sentimientos, de economía ni de pasiones. Sólo entiende de resultados. Ni más, ni menos.

 

Ficha técnica:

2 – Valencia: Diego Alves, Joao Pereira, Ricardo Costa, Mathieu, Guardado, Oriol Romeu, Parejo (Canales, m.75), Banega (Míchel, m.63), Jonas, Piatti y Paco Alcácer (Pabón, m.81).

2 – Espanyol: Casilla, Javi López, Colotto, Héctor Moreno, Fuentes, Víctor Sánchez, Abraham (Raul Rodríguez, m.90+), Stuani, Sergio García, Simao (Víctor Álvarez, m.88) y Córdoba (Álex, m.79).

Goles

0-1, m.3: Córdoba. 1-1, m.7: Paco Alcácer. 2-1, m.33: Jonas. 2-2, m.45: Sergio García, de penalti.

Árbitro: Fernández Bobalán (colegio andaluz). Amonestó por el Valencia a Oriol Romeu, Mathieu y Jonas.

Incidencias: partido jugado en Mestalla ante 35.000 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Salvador Llopis “Cota”, portero del Valencia entre 1970 y 1975.