Misión: reflotar la grandeza del murciélago

Punto y final ya, digamos de forma oficial, al curso 13/14 para el Valencia CF. Nuevamente sin títulos. Muchas sombras sobre un escenario que adquirió nuevos matices en el tramo final de la temporada. Otra vez con la sensación de que, con una plantilla limitada, podría haberse hecho un poco más.

Quién sabe dónde estaría el cuadro blanquinegro hoy si se hubiera acertado con el entrenador desde un principio. Conste en acta que la mayoría aprobamos el aire renovado que Miroslav Djukic quería propagar en su Valencia. Siendo conscientes de que era imposible codearse con los intratables de la competición, un acto de fe intentaba parar la hemorragia de los golpes directos que se arrastraban de hace años más otros nuevos como los de David Albelda o Roberto Soldado. Ni jerarquías ni estandartes.

No se ha cumplido el objetivo de jugar en Europa. Se acarició con los dedos la posibilidad de jugar la final de la UEFA y rememorar el doblete sirviendo alegría sobre otra Copa. Pero solo cuenta la victoria. Del segundo o tercero pocos se acuerdan.

Pese a ello, y teniendo en cuenta los cambios que le deparan a la entidad, sería sensato dar una nueva oportunidad a Juan Antonio Pizzi. En su etapa el equipo ha jugado partidos muy flojos, pero es innegable que el espíritu competitivo y luchador del club se ha visto en muchos momentos sobre el terreno de juego. Sin caer en la demagogia, pocas plantillas han sido capaces de sacar los tres puntos del Camp Nou y fastidiarle la Liga a los de Carletto.

La plantilla. El Valencia puede afrontar la campaña 14/15 con más de 30 activos en nómina: Si se hacen efectivas X renovaciones, opciones de compra por jugadores como Vargas, apostar nuevamente por futbolistas como Senderos u Oriol, vuelta de cedidos como Carles Gil. El club no puede ni debe estarse quieto pese afrontar un proceso de venta. Planificar la siguiente temporada desde la austeridad porque nadie pondrá dinero hasta que no se oficialice el traspaso de acciones al nuevo propietario.

Cosa distinta es acertar en esos fichajes. El caso De Paul, por ejemplo. El joven jugador viene a Mestalla, de la mano de Ayala. Promocionó su talento en Argentina y ahora que está en la secretaria técnica del Valencia ha visto la posibilidad de volver a contar con él. Es injusto cebarse con la operación porque ni siquiera se ha enfundado la zamarra blanquinegra, pero de primeras, gastarcasi cinco millones de euros por un futbolista desconocido, también mediapunta (como si no hubiera suficientes) cortando el paso de los Carles Gil o Fede Cartabia…

Tema compraventa. Volumen 1.789. La única misión por afrontar es reflotar la grandeza del murciélago. Por supuesto que todo aquel interesado en hacerse con el club piensa en negocio, faltaría más. Pensar que van a soltar 200-300 millones de euros por caridad es de ser inocentes.

El camino a seguir es aquel que circule por el pensamiento de un Valencia grande. El proyecto que apueste decididamente por un equipo fuerte, con los mejores jugadores del mundo a partir de los cuales se asienten las bases de un Valencia CF campeón. Es la mejor manera de que el propietario recupere su inversión y el club su gloria de antaño.

Foto: Lázaro de la Peña / VCF

Alberto Gomez (@Alberto_Gomez9)