Air Valencia

josé luis pichardo

La llegada de la Semana Santa puede suponer el despegue, al igual que muestran los datos de Manises en cuanto al incremento del tráfico aéreo, y sobre todo un punto de inflexión de los primeros atisbos de recuperación económica en la Comunidad Valenciana.

Esto no es un detalle aislado si no que supone un cúmulo de circunstancias que nos hacen pensar sobre un futuro no muy lejano, como si de una película se tratara, donde la reactivación sea un hecho, tal y como vienen pregonando con insistencia los grandes organismos financieros.

A estas alturas no vamos a descubrir la capacidad del Turismo, ni en la Comunitat ni en el resto de España, como un motor económico esencial de pasado, presente y sobre todo, que es lo que nos importa, de futuro.

Porque el futuro pasa indiscutiblemente por el Turismo, como demuestran los 1.500 empleos que se han generado solo para estas mini vacaciones de Pascua. Pero para ello, deben sucederse unos factores que determinen cómo y en qué momento la llegada de visitantes volverá a ser un pilar básico para los próximos años.

De momento, la recuperación del turismo nacional en la Comunitat es un hecho constatable. Es un mercado natural, sobre todo para Valencia, Gandía, Cullera, Benidorm y Castellón. Es toda una garantía, pero que requiere ya de una profunda reestructuración para ganar en eficacia, competitividad y sobre todo en gasto por visitante.

Esa es una de nuestras asignaturas pendientes, que sin embargo es inversamente proporcional en Alicante y Costa Blanca, donde el turista se ha convertido en inversor de vivienda, dotando a la zona de un ecosistema económico difícilmente superable en otras zonas de España y Europa.

La ciudad de Valencia también juega sus bazas, pero de momento, a pesar de ser la segunda elegida a nivel nacional en estos días de vacaciones tiene la asignatura pendiente de consolidarse como destino de referencia, también para mayor escala.

El aeródromo de Manises debe convertir al cap i casal en Air Valencia. Es decir, un destino de entrada y salida, de múltiples conexiones con destinos europeos e internacionales, porque tiene capacidad, condiciones y todos los elementos para dar ese despegue definitivo.

Los alemanes parece que se decantan por Manises, donde por cierto hay más presencia germana que en el Altet, porque encuentran en la sinergia complementaria de ambas zonas una oferta variada para visitar y comprar inmuebles.

Y ojo, porque no son los únicos. Alemania es un mercado más conocido, junto con el francés y a menor escala de compra el británico, quién encabeza la lista de nuestros visitantes internacionales, pero que no tiene el perfil de inversor que si demuestran otros vecinos europeos.

Y como decía, estos mercados son más populares, pero nórdicos, holandeses y belgas vienen con el objetivo de comprar y se han convertido en inversores muy apetecibles en el conjunto de la Comunitat.

Pero esta demanda, que ha hecho aumentar los precios en la Costa Blanca, aunque hayan disminuido en otras zonas valencianas, requiere de un esfuerzo integral por todos los integrantes de la industria turística de la Comunitat para mejorar a todos los niveles logísticos.

Es hora de que administraciones, hostelería, y otros servicios se cojan de la mano para proyectar nuestra imagen internacional de la mejor manera posible, tal y como ha sucedido estos días en las jornadas mantenidas por la patronal Hosbec, y la Asoc. Val. de Empresarios.

Los grandes eventos quedaron atrás, no sabemos si la F1 volverá algún día, aunque ahora se trabaje en la rescisión del contrato con Ecclestone. Pero al margen de ello Valencia necesita ser más Air que nunca para estar conectada con el mundo, y no solo con las grandes compañías aéreas procedentes de Alemania.

José Luis Pichardo