El Homs Neanderthalensis

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Se cree que el Hombre de Neandertal (Homo Neanderthalensis), caracterizado por su cráneo alargado y amplio, su baja estatura y complexión robusta, y nariz ancha de aletas prominentes, se extinguió hace alrededor de 28.000 años, en el pleistoceno. Sin embargo, hechos recientes ponen de manifiesto la existencia de, al menos, una nueva clase de homínidos conectados directamente con los anteriores, que haría replantearnos si realmente se extinguieron o, por el contrario, continúan entre nosotros: el Homs Neanderthalensis.

Y es que el Conseller de la Presidencia y portavoz del Gobierno de la Generalidad de Cataluña, Francesc Homs, es conocido por su beligerancia a todo lo que porte la marca España. Y si bien soy un firme defensor de la libertad de expresión, personajes como él, autor del libro Catalunya a judici (panfleto de cómo España maltrata a los catalanes) responsable del infame Consell Assessor per a la Transició Nacional (organismo público financiado por todos y cada uno de los catalanes para promover la independencia), y que presume, según recalcan distintos medios, de que sus hijas no entiendan el castellano porque “tienen prohibidas las televisiones españolas en casa”, no me merecen ningún respeto, por cuanto es él, con su actitud y menosprecio a quienes no piensan igual, uno de los principales promotores del clima de tensión que se vive en Cataluña entre aquellos que se sienten independentistas y los que no lo son.

Si no me creen, repasemos algunos de los últimos acontecimientos que se han producido en Cataluña, alentados por el clima de enfrentamiento que se vive, y protagonizados por la nueva clase homínida descubierta. Hace varios días, un eufórico independentista catalán, Carles Mañe Marimon, escribía en sus cuentas de Twitter y Facebook al respecto de la muerte accidental de unos militares españoles lo siguiente: “Un helicóptero menos y cuatro salvapatrias pistoleros menos para conquistar Cataluña”. El pasado domingo, a las puertas de una iglesia, le propinaron un puñetazo a las puertas al líder del Partido Socialista Catalán, Pere Navarro. Por su parte, el Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, fue zarandeado al grito de hijo de puta, fascista y cabrón cuando salía de un céntrico restaurante barcelonés el pasado 6 de abril. Pues bien, pese a estas agresiones, unas pocas entre otras muchas, el gobierno catalán pide no instrumentalizar un problema puntual.

Pero de problema puntual nada de nada. Éste es generalizado y se traduce, fundamentalmente, en el hecho de que varios Homs Neanderthalensis se encuentren en las estructuras de poder de la administración pública catalana, donde campan y actúan a sus anchas, y desde donde promueven directa o indirectamente la diferenciación entre el catalán bueno o de primer grado (es decir, el independentista, aquel que piensa que España es un Estado opresor) y el catalán malo o de segundo grado (es decir, aquel que no es independentista, está en contra de la inmersión lingüística, etc.), con los consiguientes problemas sociales para estos últimos. Esperemos que la progresión al Homs Sapiens no tarde demasiado, aunque visto el panorama, lo dudo mucho.

Vicente Boluda