La amenaza de Aurelio que encauzó el consenso para la venta definitiva del Valencia CF

“Esperemos tener tranquilidad hasta el día 24”. Una de las últimas frases que pronunció Aurelio Martínez resumió, en apenas siete palabras, las sensaciones y pensamientos que han desgastado al presidente de la Fundación VCF en la última semana. El proceso está siendo un auténtico dolor de muelas para un amplio sector de los hombres y mujeres que, a fecha de hoy, conforman el patronato del organismo. Y Martínez, como cabeza visible, es el que nota la presión en mayor medida.

La comparecencia del economista, de nuevo sin preguntas de los medios presentes, sirvió para templar los ánimos y permitir que la tormenta escampase, apenas minutos después de que se viviesen altisonancias e intercambios de reproches entre varios patronos dentro de la reunión. Fue un momento puntual y breve respecto a las más de dos horas de cónclave, pero constituyó una buena síntesis de las enormes diferencias existentes en el proceso de la venta, en el alambre desde finales de la semana pasada.

AURELIO Y SU ÚLTIMA CARTA

La frase hecha no es metafórica. Era física, real y tangible. Como la célebre anécdota que siempre perseguirá a Pedro Cortés -quien recuerda siempre que tiene ocasión que estuvo varios meses con un papel manuscrito en su chaqueta para anunciar su marcha en cualquier momento-, Aurelio Martínez entró a la reunión con la carta de dimisión en su bolsillo. O, mejor dicho, en su carpeta. Un documento elaborado días atrás en previsión de una tormenta que definitivamente hastiase al presidente de la Fundación, que ya había amagado hasta en dos ocasiones con su marcha. La más recordada, aquella acaecida el 10 de diciembre durante la celebración de la Junta de Accionistas en el Palacio de Congresos.

La última carta de Aurelio se jugó en plena reunión. En uno de los instantes más tensos, con discusiones y reproches de lengua caliente, el presidente informó a los asistentes de sus intenciones. Si las posturas seguían enconadas y el consenso iba a ser imposible, su papel en esta representación dejaba de tener sentido. Sus palabras no sorprendieron a los presentes por el contenido -gran parte de los patronos conocen las circunstancias personales de Martínez y su intención, desde hace meses, de abandonar el proceso una vez encauzado- sino por la forma y tono en las que fueron pronunciadas. Su dimisión hubiese sido un golpe mortal para la Fundación, para Salvo y el clavo definitivo en el ataúd del consenso.

El entorno del economista le había pedido que arrojase la toalla. Algunos patronos pensaban que lo haría. Pero la inmensa mayoría de las fuentes consultadas horas antes, pese a estar en conocimiento de que Martínez se guardaba su última bala en el bolsillo de la chaqueta, acertaron al creer que el presidente seguiría al frente del timón de la Fundación, como terminó ocurriendo.

La amenaza batió la sala como un rayo. Se calmaron las aguas y se templaron los ánimos. Y se reemprendieron las conversaciones en un tono más dialogante.

SALVO Y BANKIA CEDEN PERO EL BANCO MANTIENE LA CONFIDENCIALIDAD

Tras finalizar la reunión, y en presencia de todos los patronos, Martínez expuso a grandes rasgos el nuevo punto de consenso alcanzado. “Recibimos una carta en la que Bankia daba diez puntos por los que su papel no era asumible en el actual proceso de venta”, recordó, “y eso nos llevaba a un punto de ruptura”. El proceso tal y como había sido anunciado el pasado 28 de enero pendía de un hilo. “Hicimos un último intento con el apoyo de la Generalitat, estuvimos negociando viernes, sábado y domingo. Encargamos a PricewaterhouseCoopers que buscase unas bases de acercamiento que fueran aceptables por Bankia”, añadió el economista.

La respuesta de la consultora llegó sobre la bocina: el martes a las 22:00 horas, menos de veinticuatro horas antes de la reunión del patronato y en un momento en el que la balanza personal de Martínez empezaba a inclinarse hacia su salida en lugar de permanecer al frente del barco. “Si no había consenso, mi papel aquí había terminado”, recordó.

La solución intermedia propuesta por Bankia a través de PwC ha sido el camino escogido. Una travesía que llevará, según Martínez, hasta el próximo 24 de febrero -aunque existe la posibilidade que se amplíe unos días más, hasta el 3 de marzo- y en la que tanto Amadeo Salvo como Bankia han cedido en sus pretensiones iniciales.

“En esencia, eran acuerdos bastante razonables”, sustuvo Martínez. La comisión gestora regresa a escena, pero esta vez con sólo dos votos en su seno: el más evidente, el de Bankia, entidad a la que se le adeudan 310 millones de euros en créditos; y el segundo, el configurado a medias entre Valencia CF y su Fundación. Ambos bandos tendrán derecho a vetar alguna de las propuestas recibidas: “Bankia está dispuesta a que Fundación y club tengamos, en principio, derecho a opinar si una oferta no nos parece una suficiente y la podamos desechar. Nos ha dado derecho a eliminar alguna propuesta que no nos interese, pero nosotros también hemos cedido en otras cosas”, insistió. Esa posibilidad también estará en manos de la entidad presidida por Jose Ignacio Goirigolzarrri.

Salvo pretendía reservarse un derecho de tanteo que vendría como consecuencia de conocer, con nombres y cantidades, las propuestas que llegasen a la comisión en los días previos al cierre de recepción de ofertas vinculantes, para poder igualarlas. El presidente, como gesto en pos de promover el consenso, renunció a sus intenciones en este sentido: se mantendrá el convenio de confidencialidad “porque los inversores no querían desvelar su identidad hasta el 24, cuando se presentasen las ofertas vinculantes”.

EL CONSENSO Y LA NUEVA HOJA DE RUTA

A falta de que se resuelvan “algunos flecos” en las próximas horas, la venta del Valencia se reanuda una vez más, esta vez con visos de ser la definitiva ante la cercanía de la fecha escogida como meta y ante los movimientos producidos entre bambalinas –como la renovación de los patronos institucionales, que darían a la Generalitat Valenciana un mayor control sobre el órgano de gobierno de la Fundación- que apuntan a un desenlace definitivo en las próximas semanas.

Aurelio Martínez no dudó a la hora de admitir las concesiones que unos y otros han debido realizar: “Obviamente no colmaba todas las aspiraciones que teníamos Valencia y Fundación, hemos tenido que ceder todas las partes, pero el proceso que nos ha ofrecido Bankia ha abierto una puerta a la posibilidad de que participemos todos y lleguemos a un acuerdo para la venta de acciones y el proceso global de renegociación del Valencia”, declaró.

La entidad bancaria ofrece consenso en la elección del inversor último. La intención de todas las partes es alcanzar el 24 de febrero de forma conjunta y escoger la mejor oferta vinculante que haya llegado hasta la fecha. Mientras llega ese día, el Valencia estaría dispuesto a abrir la mano y permitir que KPMG recabe documentación que hasta ahora le había sido negada. El patrono Isidro López y el consejero Salvador Martínez seguirán siendo figuras importantes en el proceso, dado que “la gestora seleccionará las una, dos o tres” propuestas más interesantes para llevarlas ante el patronato de la Fundación, que escogerá “la que le parezca mejor por el proyecto deportivo, social y económico”.

Con el OK de la Fundación llegará el momento de que Bankia también de luz verde al nombre del comprador. Si ambos votos son afirmativos, se convocará una Junta Extraordinaria de Accionistas en la que se detallará el proceso de elección “para que el pequeño accionista sea conocedor de todos los debates y por qué la Fundación ha optado por una de las propuestas”.

Martínez hizo especial hincapié en el accionista de a pie para argumentar su petición de consenso: “Queremos ir de la mano del Valencia, porque no sólo vendemos nuestro paquete de acciones, sino que afectamos de alguna forma al 30% de accionistas que tienen todo el respeto del mundo”, sentenció.