Otamendi: cinco apuntes sobre un error convertido en oportunidad de mercado

A falta de un par de detalles respecto a una operación en la que el Valencia CF guardó silencio durante dos días mientras su presidente y dirección deportiva concretaban los detalles del fichaje, los aficionados ya tienen la oportunidad de valorar a grandes rasgos la incorporación de un futbolista con mucha proyección y a un precio alto para los parámetros en los que se ha movido el Valencia en los últimos años. Las aristas del fichaje de Nicolás Otamendi serán resueltas con el tiempo, pero algunas las circunstancias que han rodeado la operación han ido aclarándose con el paso de los días.

1. LA CESIÓN QUE SE TOPÓ CON LA NORMATIVA DE LA LFP

El Valencia tenía cerrada la cesión de Otamendi hasta el 30 de junio de 2014. La inclusión o no de una opción de compra -se hablaba de 15 millones de euros- era uno de los últimos puntos a concretar. Ambos clubes intercambiaron documentación horas antes del cierre del plazo de fichajes, el pasado 31 de enero. Sin embargo, minutos antes de las doce, el Valencia se topó con un problema tras comprobar que el pasaporte del central no era comunitario. Aunque está previsto que Otamendi obtenga la nacionalidad italiana en enero de 2015, su actual condición es la de extracomunitario. Un detalle que sólo se detectó a última hora y con toda la maquinaria en marcha. Dado que Jonas, Vargas y Aráujo ya ocupaban las tres plazas disponibles, Otamendi no podría ser inscrito al estar incurriendo en una ilegalidad.

El Valencia reaccionó barajando varias opciones para solventar el error. La más interesante, la que contemplaba que el propio Araújo -cuyo fichaje se había cerrado esa mañana- permaneciese seis meses más en Cruzeiro en calidad de cedido. Sin embargo, Pizzi fue claro en su postura: tras los fichajes de Senderos y Vezo en enero, unidos a Ricardo Costa, Mathieu y Ruíz, el puesto de central está cubierto actualmente con cinco hombres, así que reforzar la delantera era prioritario.

2. INTERVENCIÓN DE SALVO Y CAMBIO DE ESTRATEGIA

Amadeo Salvo, una vez se destapó el embrollo en el que el Valencia estaba envuelto con Otamendi como protagonista, realizó un viaje relámpago a Oporto para negociar una salida al problema. Y fue durante el careo con Pinto da Costa y los dirigentes del Oporto cuando se presentó la oportunidad de cambiar de estrategia. La cabeza del jugador estaba ya lejos del conjunto luso, y así se lo había hecho saber a su entorno. Las tiranteces con su técnico eran ya ‘vox populi’. Ya el sábado, VLC NEWS informó de la intención de que Otamendi recalase en el Valencia el próximo verano. Ese era el compromiso con el futbolista, ante la imposibilidad de haberlo inscrito la noche anterior.

Lo que partía como un lío burocrático tras concretar la cesión del jugador se convirtió en una negociación para su traspaso. Una operación que se cerró este miércoles tras la oficialización de la venta de Otamendi al Valencia por una cifra muy inferior a los 30 millones de euros que estipula su cláusula, o a los más de 25 millones de euros que pedía el Oporto en verano de 2013 a los clubes que preguntaron por el central.

3. CENTRAL INTERNACIONAL A PRECIO COMPETITIVO

El Valencia sostiene que el precio por el que ha adquirido al futbolista es muy bueno, teniendo en cuenta el interés de grandes clubes europeos en fichar al central y a que, inicialmente, Pinto da Costa exigió una cantidad superior a los veinte millones de euros por el jugador. Finalmente, la venta se ha fijado en doce millones de euros más otros tres en variables.

Si bien el jugador terminaba contrato en 18 meses, el Valencia considera que el precio por el que se ha obtenido al jugador es competitivo teniendo en cuenta sus condiciones, edad y trayectoria con su selección nacional. En verano de 2014 se pretende reconstruir o reforzar la línea defensiva practicamente en todos sus puestos, por lo que hacerse con el argentino era un movimiento “estratégico” para apuntalar la zaga incluso antes de que se abra el mercado estival. Por eso se hizo el sobreesfuerzo para incorporarlo ahora, pese a que en las último lustro el club nunca haya acometido fichajes por un coste tan alto. La oportunidad lo merecía.

4. EL ‘MÉTODO RUFETE’ DE ALTAS Y BAJAS

El Valencia pagará el fichaje, como se ha hecho en muchas otras operaciones, en varios plazos. Esto abre la puerta a que el futbolista pueda ser revendido en cualquier momento, a expensas de que su cotización tras el Mundial suba como la espuma. De hecho, se considera que incluso se podría dar salida al jugador el próximo verano, si la economía así lo requiriese, y ganar dinero con la operación sin que siquiera el argentino vista la camiseta valencianista.

Para poder sufragar una operación de semejante envergadura, aprobada por el consejo de administración y con el visto bueno de la directora financiera del club, Rufete obrará igual que ha hecho el pasado mes de enero: compensando el coste del traspaso y ficha de las altas con el ahorro e ingresos obtenido de las bajas.

Tras dar salida a Canales, Banega, Rami, Guardado, Postiga y Pabón e incorporar a Vezo, Araújo, Vargas, Keita y Senderos, el Valencia ha acabado con saldo positivo en su tesorería este invierno. El próximo verano se pretende acomenter una operación similar. Adil Rami -está siendo titular en Milan y la opción de compra es de 8 millones-, Jonas, Alves o cualquiera de los jugadores que terminan contrato en junio de 2015 son los principales candidatos a salir para poder pagar el fichaje de Otamendi y futuras operaciones.

5. LA GARANTÍA PARA EL OPORTO

Hasta que se encuentre acomodo para el jugador en otro club hasta junio, los derechos están en manos del Oporto, siempre según versión del Valencia. El Valencia comenzará a pagar el fichaje a partir del 1 de julio de 2014. Según el club, no han sido necesarios avales para garantizarle al Oporto los pagos. Sin embargo, el club lisboeta -y su presidente, Pinto da Costa– sí que es famoso por no participar en operaciones en las que alberguen dudas en el aspecto financiero.

Se desconoce quién o qué ha servido como garantía definitiva para que el Oporto aceptase traspasar al futbolista a un club inmerso en pleno proceso de venta y cuya economía no permite grandes dispendios, pero ambas entidades no se han pronunciado al respecto.

El Valencia, a nivel institucional y deportivo, sostiene que mantendrá su ritmo de trabajo diario con normalidad independientemente del proceso de venta del club. De ahí que se haya dado luz verde al fichaje, aunque probablemente la entidad tenga otro propietario en julio de 2014.