The Tebas Horror Freak Show

Andábamos este calenturiento fin de semana estival entre bodas, bautizos, comuniones, calor extremo y los ecos de tambores de guerra en la venta del Valencia cuando nuestro adorado Javier Tebas acudió al rescate. Lo hizo, como siempre, con estruendo machacante y puntería desviada. Cargó nuevamente contra Peter Lim -más bien, lo que Peter Lim representa– y en su larga diatriba apenas dijo una verdad incuestionable: “El frikismo está en todos lados”. Imaginamos que también incluiría el sillón presidencial de la LFP.

Javier Tebas es el peor dirigente que una Liga que se precie a si misma de ser pueda tener. Hay ligas de bowling los miércoles por la noche con más respeto, cuidado, cariño por el producto y valoración del espectador. Y desde luego, con muchos, muchísimos menos humos y afán perdonavidas. Empieza a ser ciertamente cansino el hecho de que el presidente de la LFP aproveche el más mínimo resquicio para moler a palos al Valencia por el mero hecho de respirar. Empieza a ser, más bien, algo patológico. ¿El viento levantino, quizá?

Que se dude de un inversor extranjero es razonable y hasta tiene su punto de lógica. Que lo haga el hombre que ha alienado a las aficiones de toda España con sus inexplicables decisiones al frente de la Liga es una broma de mal gusto. El inventor de los “homenajes por el civismo de los seguidores” después de que un chalado ahumase el Madrigal, perjudicando gravemente a los socios del Valencia y Real Betis. El que se ha cargado los desplazamientos por culpa de horarios infames los viernes y lunes por la noche –no lo digo yo, lo dicen los sufridos aficionados-. El que constantemente privilegia del duopolio Madrid-Barça para poder perpetuar un chiringuito infame. El que parece tener cuitas pendientes después de que Salvo se plantase y decidiese no acudir a una reunión de la Liga mediada la temporada.

Ni siquiera apetece entrar a valorar el motivo por el cual el Levante UD se presta al juego cuando la entidad granota ha sido difamada públicamente por el señor Tebas, amagando sin golpear, escondiendo la mano tras lanzar pesadas piedras y disimulando hasta el extremo más de un año después de aquel partido ante el Deportivo de la Coruña. Lo de Barkero y el presunto amaño ha sido enterrado en el desierto al estilo ‘Breaking Bad’.

Casi parece una campaña televisiva de esas que se pusieron tan de moda: “Doce meses. Cero pruebas”. La impecable organización del XI Congreso de Peñas en El Saler ha demostrado el nivel que la afición levantinista ha adquirido y consolidado tras 104 años de historia y un lustro de trabajo y esfuerzo por mantenerse en Primera. En su infinita paciencia, los granotas escucharon sin alzar la voz al mismo tipo que revolcó por el barro el nombre de la institución en mayo de 2013. Digno de elogio.

Que Javier Tebas haga alusión a Zaragoza, Málaga o Racing a la hora de pedir que se “controle a los que entran” en los clubes no deja de ser sorprendente, visto que omite su impagable labor como Cicerone de tipos como Dimitri Piterman en el Deportivo Alavés o su ‘magnífica’ gestión junto a Astiazarán en San Sebastián. Me consta que los aficionados de la Real Sociedad le recuerdan con mucho cariño, sí. Que su Liga de Fútbol Profesional promueva iniciativas como el indulto a condenados a prisión es un reflejo del problema de base existente en este país. Y que luego los presidentes firmen su apoyo a Del Nido, por mucho que insistan en que lo hacen a título personal, es ya la repanocha. Esa mancha en el historial siempre perseguirá a Amadeo Salvo y Quico Catalán.

Opinar es gratis en este país, Meca del chafardeo y cuna del mangoneo. La enésima golfada en forma de declaraciones desafortunadas del presidente de la LFP pasará y llegarán otras, probablemente desfavorables para Valencia y Levante, acostumbrados tristemente al ‘status quo’ que apenas un par de equipos aceptan y la mayoría rechaza en privado pero aplaude en público.

Los clubes son esclavos de sus decisiones, y en la puñetera vida protagonizarán un espectáculo de prestigio mientras sigan tomando decisiones que auspicien y solidifiquen el poder de hombres como Tebas al frente del aparato futbolero patrio. Si Tebas puede opinar sobre el señor Lim, el resto podemos opinar sobre el señor Tebas. Efectivamente, los frikis asustan a los serios. Demasiado arroz para tan poco pollo.

 

Paco Polit (@pacopolit)

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